La Academia Errante
240 págs. 1963
Para comprender la conducta de Lope de Aguirre, sin ánimo de justificarla, se hace necesario el conocimiento del Perú de aquella época turbulenta. No es posible acercarse a Aguirre sin estar familiarizado con la trágica incompatibilidad de Núñez de Balboa y Pedrarias Dávila en Panamá, donde ya estaba Francisco Pizarro. No es posible calibrar su personalidad sin estudiar los hechos que la moldearon. No puede estudiarse a Lope de Aguirre si se le aísla de su época, si se le saca con unas pinzas, apartándolo de las luchas almagro-pizarristas con su secuela de expoliaciones y crímenes. No debe desconocerse la naturaleza de los descubrimientos, que eran empresas particulares de varios asociados, con otro más lejano y exigiente: el rey.
|